¿Qué porcentaje de tu cartera debería estar invertido en deuda privada?

Actualizado: 29 ago

La deuda privada ha dejado de ser un mercado reservado exclusivamente a grandes instituciones, durante los últimos años, el crédito privado ha experimentado un fuerte crecimiento y se ha convertido en una fuente cada vez más relevante de financiación para empresas.
Según la encuesta de crédito privado de PwC publicada en 2026, el mercado mundial ya supera los 2 billones de dólares en activos bajo gestión (AUM) y, en su escenario base, podría alcanzar los 3,4 billones de dólares en 2030.
El crecimiento está relacionado, entre otros factores, con el repliegue de algunos bancos de determinadas áreas de financiación, la búsqueda de financiación más flexible por parte de las empresas y el interés de los inversores por diversificar sus fuentes de rentabilidad.
Al mismo tiempo, las condiciones de financiación bancaria siguen siendo relevantes para las empresas, en el segundo trimestre de 2026, un 42 % neto de las empresas de la zona euro encuestadas por el Banco Central Europeo señaló un aumento de los tipos de interés de sus préstamos bancarios, frente al 26 % del trimestre anterior.
Entre las pymes, el porcentaje neto alcanzó el 43 %.
Pero que una clase de activo esté creciendo no significa que deba ocupar una parte determinada de todas las carteras.
La pregunta importante para un inversor particular es otra:
¿Qué porcentaje de mi cartera tiene sentido destinar a deuda privada teniendo en cuenta mi horizonte temporal, mis necesidades de liquidez y el resto de mis inversiones?
¿Qué es la deuda privada?
La deuda privada, también denominada crédito privado, engloba préstamos y otras formas de financiación que no se negocian habitualmente en mercados públicos.
A diferencia de comprar un bono cotizado, donde el inversor puede encontrar un mercado en el que venderlo, muchas inversiones de deuda privada se mantienen hasta su vencimiento y esto significa que la liquidez puede ser considerablemente menor.
Dentro del crédito privado existen diferentes estrategias y segmentos, como préstamos a empresas, financiación respaldada por activos, deuda inmobiliaria o financiación especializada.
PwC señala que el mercado actual es mucho más amplio que el tradicional préstamo directo a empresas y para los inversores particulares, las plataformas digitales han abierto una vía adicional de acceso a determinadas formas de financiación privada.
El P2P lending y el crowdlending permiten participar en préstamos a través de plataformas especializadas, que pueden encargarse de procesos como la selección y evaluación de los prestatarios y la gestión de los pagos.
¿Por qué puede tener sentido incluir deuda privada en una cartera?
Una de las principales razones para considerar la deuda privada es la diversificación.
Una cartera tradicional puede estar formada principalmente por acciones, bonos cotizados y liquidez. Incorporar crédito privado puede añadir exposición a préstamos con características diferentes a las de los activos negociados en mercados públicos.
Además, los préstamos privados suelen tener calendarios de amortización y vencimientos definidos, lo que permite conocer de antemano determinadas características de la inversión.
En determinadas operaciones, el inversor puede encontrar tipos de interés objetivo superiores a los disponibles en productos de ahorro tradicionales, sin embargo, esta potencial rentabilidad adicional está relacionada con un nivel de riesgo diferente y, especialmente, con una menor liquidez y la posibilidad de sufrir pérdidas si el prestatario no cumple sus obligaciones.
Por tanto, mayor rentabilidad potencial no significa menor riesgo.
¿Qué porcentaje de la cartera debería estar invertido en deuda privada?
No existe un porcentaje universalmente correcto..
Como referencia orientativa, una asignación de entre el 5 % y el 15 % de la cartera puede ser un punto de partida para algunos inversores que quieran incorporar deuda privada como parte complementaria de su exposición a renta fija o crédito.
Pero este intervalo no debe interpretarse como una recomendación personalizada, para algunos inversores podría resultar demasiado elevado y para otros demasiado reducido.
La decisión debería depender principalmente de tres factores.
1. Tu horizonte de inversión
El primer aspecto que debes valorar es cuánto tiempo puedes mantener invertido el capital.. Si tienes previsto utilizar el dinero dentro de pocos meses para comprar una vivienda, afrontar un gasto importante o cualquier otro objetivo financiero, la deuda privada puede no ser el lugar adecuado para ese capital.
Por el contrario, si cuentas con un horizonte de varios años y dispones de suficiente liquidez fuera de la inversión, puedes tener mayor margen para incorporar activos menos líquidos.
La pregunta clave no es únicamente cuánto quieres invertir, sino cuándo podrías necesitar recuperar ese dinero.
2. Tus necesidades de liquidez
Antes de invertir en deuda privada, conviene separar el capital destinado a inversión del dinero que necesitas mantener disponible, como por ejemplo el fondo de emergencia, los gastos previsibles y las necesidades financieras a corto plazo deberían mantenerse en activos líquidos y fácilmente accesibles.
La deuda privada debería financiarse con capital que puedas mantener invertido durante el plazo previsto del préstamo o estrategia.
Cuanto mayor sea tu incertidumbre sobre cuándo necesitarás el dinero, más prudente será mantener una asignación reducida a activos menos líquidos.
3. Tu exposición previa al crédito y a las pymes
También debes analizar qué riesgos ya tienes dentro de tu patrimonio.
Por ejemplo, una persona cuyos ingresos dependan directamente de una pequeña empresa puede estar más expuesta a la evolución económica de las pymes que otra persona con una fuente de ingresos completamente diferente.
Lo mismo ocurre si una parte importante de tu patrimonio ya está invertida en bonos corporativos, préstamos, fondos de crédito u otros activos vinculados al mismo tipo de riesgo.
La diversificación no consiste únicamente en tener muchos productos, sino en evitar concentrar demasiado capital en los mismos factores de riesgo.
Ejemplos de asignación
Para entender cómo puede variar la decisión, imaginemos dos perfiles diferentes.
Inversor con horizonte largo
Una persona de 30 años con ingresos relativamente estables, un fondo de emergencia suficiente y un horizonte de inversión de largo plazo podría valorar una asignación dentro de la parte alta del intervalo orientativo, por ejemplo, entre un 10 % y un 15 %.
El resto de la cartera podría distribuirse entre renta variable, renta fija tradicional y liquidez, según sus objetivos y tolerancia al riesgo.
Inversor con mayores necesidades de liquidez
Por el contrario, una persona de 50 años que tiene previsto afrontar gastos importantes durante los próximos años puede preferir una exposición menor, por ejemplo, entre un 5% y un 10%.
En este caso, preservar la capacidad de disponer del capital puede ser más importante que buscar una rentabilidad potencial adicional.
AVISO: Estos ejemplos son exclusivamente ilustrativos, la asignación adecuada dependerá de las circunstancias de cada inversor.
¿Cómo invertir en deuda privada de forma progresiva?
Una de las dificultades de la deuda privada es que no siempre resulta sencillo modificar la exposición una vez realizada la inversión, por este motivo, puede ser útil construir la posición progresivamente en lugar de invertir todo el capital disponible de una sola vez.
Una estrategia habitual es utilizar una escalera de vencimientos, también conocida como maturity laddering.
Consiste en distribuir el capital entre inversiones con diferentes fechas de vencimiento,
por ejemplo, en lugar de concentrar toda la exposición en préstamos que vencen simultáneamente, se puede distribuir entre operaciones con distintos plazos.
De esta manera, los vencimientos generan periódicamente oportunidades para recuperar capital, reinvertirlo o modificar la distribución de la cartera.
Este sistema permite adaptar progresivamente la exposición a deuda privada sin depender de la venta anticipada de las inversiones.
¿Cómo puede ayudar una plataforma como Maclear?
Para un inversor particular, acceder a deuda privada directamente puede resultar complejo debido a la necesidad de localizar prestatarios, analizar sus características y gestionar posteriormente los préstamos.
Las plataformas de P2P lending y crowdlending pueden simplificar parte de este proceso y en el caso de Maclear, los inversores pueden acceder a oportunidades de financiación y distribuir su capital entre diferentes préstamos.
La plataforma realiza procesos de selección y análisis de los prestatarios antes de poner las operaciones a disposición de los inversores, además, Maclear ofrece herramientas destinadas a facilitar la gestión de la cartera.
Diversificación entre préstamos
Una de las principales posibilidades que ofrece el modelo es distribuir el capital entre diferentes operaciones, evitando concentrarlo en un único prestatario.
La diversificación no elimina el riesgo de pérdida, pero puede reducir el impacto que tendría un problema concreto sobre el conjunto de la cartera.
Autoinvest
Maclear también dispone de Autoinvest, una herramienta que permite automatizar las inversiones siguiendo los criterios establecidos previamente por el usuario.
Su objetivo es mejorar la eficiencia en la gestión de la cartera, pero no sustituye el análisis inicial ni la revisión periódica de la estrategia.
Mercado secundario
La plataforma cuenta asimismo con un mercado secundario, que permite ofrecer determinadas inversiones a otros inversores antes de su vencimiento, y esta función puede aumentar las posibilidades de liquidez, aunque cualquier operación está sujeta a la disponibilidad de compradores.
Por ello, no debería considerarse equivalente a disponer de liquidez inmediata.
Deuda privada: una pieza de la cartera, no toda la cartera
Una asignación del 5%, 10% o 15% a deuda privada puede tener un significado muy diferente dependiendo de qué haya en el resto de la cartera.
Un inversor que ya tenga una elevada exposición a crédito corporativo no necesariamente estará más diversificado por añadir más préstamos privados, del mismo modo, alguien cuya cartera esté muy concentrada en renta variable puede valorar la incorporación de crédito como una forma adicional de diversificación.
La cuestión fundamental es analizar la cartera como un conjunto.
No se trata de encontrar el porcentaje perfecto, sino de determinar qué función debe cumplir la deuda privada y cuánto riesgo, liquidez y exposición al crédito estás dispuesto a asumir.
Conclusión
La deuda privada ha pasado de ser un segmento principalmente institucional a convertirse en una alternativa cada vez más accesible para los inversores particulares. El crecimiento del mercado mundial, que según PwC ya supera los 2 billones de dólares en activos bajo gestión, refleja la importancia que ha adquirido esta clase de activo.
Para muchos inversores, una asignación orientativa de entre el 5% y el 15% de la cartera puede servir como referencia inicial para estudiar su incorporación, pero no existe un porcentaje adecuado para todo el mundo.
El horizonte temporal, las necesidades de liquidez, la exposición previa al crédito y la composición global de la cartera deberían determinar cuánto capital tiene sentido destinar a deuda privada.
En plataformas como Maclear, herramientas como la diversificación entre préstamos, Autoinvest o el mercado secundario pueden facilitar la gestión de la inversión.
Aun así, estas funcionalidades no eliminan los riesgos propios del crowdlending: los prestatarios pueden incumplir sus obligaciones y existe la posibilidad de perder parte o la totalidad del capital invertido.
En deuda privada, una estrategia eficiente no consiste necesariamente en invertir más, sino en asignar una cantidad coherente con tus objetivos y saber cuándo podrás recuperar el capital.


