Dónde invertir tu dinero este verano: Una mirada más allá de la bolsa
- Dani Hernández

- 8 jun
- 8 min de lectura

💡 Cada verano vuelve a repetirse la misma situación. Los mercados entran en una especie de letargo, los medios financieros empiezan a hablar de menor actividad y muchos inversores se preguntan si tiene sentido hacer algún ajuste en sus carteras hasta que termine el periodo vacacional.
La pregunta es razonable, históricamente, los meses de verano han mostrado un comportamiento diferente al del resto del año, el volumen de negociación suele reducirse, muchos gestores institucionales están de vacaciones y los movimientos del mercado pueden volverse más erráticos debido a la menor liquidez.
Sin embargo, una cosa es reconocer que existe cierta estacionalidad en los mercados y otra muy distinta pensar que todas las inversiones se ven afectadas por ella de la misma forma.
De hecho, uno de los errores más comunes entre los inversores es asociar la palabra "inversión" únicamente con la bolsa.
Hoy en día existen numerosas alternativas que permiten diversificar una cartera más allá de las acciones cotizadas, algunas de ellas, como el private credit o el crowdlending, han ganado popularidad precisamente porque su comportamiento depende mucho menos de los factores que suelen afectar a los mercados financieros tradicionales durante el verano.
Por eso, más que preguntarnos si la bolsa subirá o bajará durante julio y agosto, quizá la cuestión realmente importante sea otra:
¿dónde trabaja mejor nuestro dinero cuando los mercados atraviesan uno de sus periodos más tranquilos del año?
📉 ¿Realmente la bolsa suele comportarse peor en verano?
Probablemente hayas oído hablar alguna vez del famoso dicho bursátil "Sell in May and Go Away".
Se trata de una estrategia popular que sugiere vender las posiciones en bolsa durante mayo y volver a entrar en el mercado varios meses después, una vez pasado el verano.
Aunque pueda parecer una simple frase hecha, lo cierto es que existe cierta base estadística detrás de esta idea, numerosos estudios han observado que históricamente, gran parte de la rentabilidad anual de muchos mercados bursátiles se ha concentrado entre noviembre y abril.
En comparación, el periodo comprendido entre mayo y octubre ha ofrecido resultados más discretos.
Ahora bien, conviene interpretar correctamente estos datos;
Que la bolsa haya mostrado un rendimiento medio inferior durante determinados meses no significa que vaya a ocurrir exactamente lo mismo este año, los mercados financieros son sistemas complejos influenciados por miles de factores diferentes; tipos de interés, inflación, crecimiento económico, conflictos geopolíticos, beneficios empresariales o decisiones de los bancos centrales suelen tener un impacto mucho mayor que el simple hecho de que sea verano.
Sin embargo, sí existen algunas razones que ayudan a explicar por qué históricamente los meses estivales han tendido a mostrar un comportamiento más moderado.
La primera tiene que ver con la liquidez, durante julio y agosto una parte importante de los gestores profesionales reduce su actividad, esto provoca que haya menos participantes comprando y vendiendo activos.
Cuando la liquidez disminuye, los movimientos de precios pueden amplificarse con mayor facilidad.
También suele producirse una reducción en el flujo de noticias corporativas relevantes, muchas empresas concentran sus anuncios más importantes fuera de agosto, lo que reduce el número de catalizadores capaces de impulsar los mercados.
A esto se suma un factor psicológico nada despreciable, cuando los inversores saben que históricamente el verano ha sido un periodo más débil, algunos ajustan sus posiciones en consecuencia, reforzando parcialmente el patrón.
No obstante, hay un aspecto que muchas veces se pasa por alto. Incluso si aceptamos que la bolsa puede atravesar meses más tranquilos durante el verano, eso no implica necesariamente que el inversor deba quedarse de brazos cruzados esperando a septiembre.
De hecho, para muchos perfiles puede ser justo lo contrario.
🏦 Lo que ocurre con los depósitos y los bonos cuando tienes que invertir tu dinero este verano
Cuando la bolsa genera incertidumbre, muchos ahorradores vuelven la mirada hacia productos más conservadores y los depósitos bancarios suelen ser uno de los primeros candidatos.
Su principal ventaja es evidente;
Son sencillos, fáciles de entender y prácticamente inmunes a la volatilidad diaria de los mercados financieros.
Si un banco ofrece una determinada rentabilidad, esta no va a cambiar porque el volumen de negociación de las bolsas europeas disminuya durante agosto.
Sin embargo, los depósitos tienen sus propias limitaciones:
Su rentabilidad depende en gran medida de la política monetaria del Banco Central Europeo y cuando los tipos de interés suben, los depósitos suelen volverse más atractivos, en cambio, cuando bajan, las rentabilidades ofrecidas por las entidades financieras tienden a reducirse rápidamente.
Por este motivo, aunque los depósitos pueden ser una herramienta útil para gestionar liquidez o mantener un fondo de emergencia, rara vez constituyen una solución óptima para quienes buscan hacer crecer su patrimonio a largo plazo.
Los bonos representan una alternativa intermedia.
Tradicionalmente han sido considerados activos más estables que la renta variable, pero siguen dependiendo del funcionamiento normal de los mercados financieros.
Durante el verano, los mercados de renta fija también experimentan una reducción de actividad, los volúmenes negociados suelen disminuir y la liquidez puede verse afectada.
Esto no significa que los bonos se conviertan automáticamente en una mala inversión durante julio o agosto, pero sí demuestra que continúan siendo activos sensibles a las condiciones de mercado.
Precisamente por esta razón muchos inversores han comenzado a explorar opciones que no dependan exclusivamente de la actividad bursátil ni de las decisiones de los bancos centrales.
Y es aquí donde aparece uno de los segmentos que más ha crecido durante los últimos años: el private credit.
📊 Por qué cada vez más inversores se interesan por el private credit
Durante décadas, el acceso al crédito privado estuvo prácticamente reservado a grandes instituciones financieras, aseguradoras o fondos especializados.
Para el inversor particular medio era un mercado al que resultaba muy difícil acceder y eso ha cambiado.
Hoy en día, gracias al desarrollo de plataformas especializadas como Maclear, cualquier inversor puede participar en operaciones de financiación empresarial que antes estaban fuera de su alcance.
Y esto ha abierto la puerta a una nueva forma de diversificar las carteras.
El private credit, o crédito privado, consiste básicamente en financiar empresas mediante préstamos que no cotizan en mercados públicos.
En lugar de comprar acciones de una compañía o adquirir bonos negociados en bolsa, el inversor participa directamente en la financiación de negocios reales.
La diferencia puede parecer sutil, pero tiene implicaciones importantes:
Cuando una persona invierte en acciones, el valor de su inversión fluctúa constantemente según el sentimiento del mercado.
Cuando compra bonos cotizados, sigue dependiendo de factores como los tipos de interés o la liquidez existente en cada momento.
En cambio, en una operación de private credit el rendimiento suele venir determinado por las condiciones pactadas desde el principio.
Los ingresos proceden de los intereses generados por los préstamos y del cumplimiento de los pagos acordados por parte de las empresas financiadas.
Esto hace que la evolución de la inversión esté mucho más vinculada a la actividad económica real y mucho menos a las emociones del mercado.
Por supuesto, eso no significa que el riesgo desaparezca, las empresas pueden atravesar dificultades y existen posibilidades de retrasos o impagos.
Pero se trata de riesgos diferentes a los que afectan habitualmente a las inversiones bursátiles, precisamente por esta razón muchos inversores consideran que el private credit puede desempeñar un papel interesante dentro de una cartera diversificada.
Y dentro de este universo, una de las fórmulas que más interés ha despertado entre los inversores particulares es el crowdlending.
El auge del crowdlending como alternativa de inversión
El crowdlending puede entenderse como una puerta de acceso al private credit a través de estas plataformas, numerosos inversores financian conjuntamente proyectos empresariales y reciben una rentabilidad derivada de los intereses pagados por los prestatarios.
El concepto es relativamente sencillo; una empresa necesita financiación para desarrollar un proyecto, ampliar operaciones o reforzar su actividad en lugar de acudir exclusivamente a la banca tradicional, obtiene financiación directamente de una comunidad de inversores.
A cambio, estos reciben una rentabilidad previamente establecida, el atractivo del modelo reside en varios factores;
Por un lado, permite acceder a una clase de activo históricamente reservada a grandes patrimonios.
Por otro, ofrece una exposición directa a la economía real, mientras que el precio de una acción puede verse afectado por el estado de ánimo del mercado en un día concreto, una operación de crowdlending está vinculada al desempeño financiero de una empresa específica y a su capacidad para cumplir los compromisos adquiridos.
Este enfoque resulta especialmente interesante en periodos como el verano, cuando los mercados financieros suelen mostrar una menor actividad, mientras las bolsas reaccionan a cambios de liquidez, menor volumen de negociación o movimientos especulativos de corto plazo, las operaciones de crédito privado continúan funcionando según los calendarios de pago previamente establecidos.
Es precisamente esta característica la que ha impulsado el crecimiento de plataformas como Maclear en los últimos años.
📊 El papel de Maclear en el crecimiento del private credit europeo
A medida que el mercado del crowdlending ha madurado, los inversores se han vuelto cada vez más exigentes con la selección de plataformas, ya no basta con ofrecer rentabilidades atractivas. La calidad de los proyectos financiados, los procesos de análisis, las garantías existentes y la transparencia se han convertido en factores fundamentales.
Dentro de este contexto, Maclear se ha consolidado como una de las plataformas más interesantes para quienes buscan exposición al private credit europeo, y más cuando se trata de invertir tu dinero este verano. Su propuesta permite a los inversores participar en la financiación de pequeñas y medianas empresas a través de operaciones estructuradas que generan rendimientos vinculados a la actividad económica real.
Lo interesante es que este tipo de inversiones introduce una fuente de diversificación diferente a la que ofrecen las acciones o los bonos tradicionales.
Cuando los mercados atraviesan periodos de volatilidad o menor actividad, como suele ocurrir durante algunos meses de verano, el comportamiento de las inversiones en crowdlending puede seguir una dinámica completamente distinta.
Por este motivo, muchos inversores no ven el private credit como un sustituto de la bolsa, sino como un complemento.
Del mismo modo que una cartera puede combinar renta variable y renta fija, también puede incorporar exposición a crédito privado para reducir la dependencia de una única fuente de rentabilidad.
🤔 ¿Tiene sentido cambiar tu estrategia de inversión durante el verano?
Llegados a este punto, la respuesta probablemente sea más matizada de lo que muchos esperan.
Sí, existen evidencias históricas que muestran una actividad menor en los mercados financieros durante el verano.
Sí, determinados activos pueden verse afectados por la reducción de liquidez y participación institucional.
Pero eso no significa que sea necesario modificar constantemente una estrategia de inversión cada vez que llega julio.
Para quienes invierten mediante fondos indexados y realizan aportaciones periódicas, por ejemplo, una eventual corrección del mercado puede incluso convertirse en una ventaja.
Comprar más participaciones cuando los precios son inferiores permite reducir el coste medio de adquisición a largo plazo, al mismo tiempo, conocer las distintas alternativas disponibles puede ayudar a construir carteras más robustas.
Depósitos, bonos, fondos indexados, private credit y crowdlending cumplen funciones diferentes, no se trata de elegir un único ganador, sino de comprender cómo encaja cada activo dentro de una estrategia global.
Y precisamente ahí es donde el crédito privado está encontrando cada vez más espacio entre los inversores europeos, porque, más allá de si la bolsa sube o baja durante el verano, muchos buscan fuentes de rentabilidad menos dependientes del ruido diario de los mercados y más vinculadas a la economía real.
✅ Conclusión
La idea de que los mercados financieros atraviesan una especie de pausa estival tiene bastante fundamento histórico, menor actividad, menor liquidez y una participación más reducida de los grandes inversores han contribuido tradicionalmente a que los meses de verano ofrezcan resultados más discretos en comparación con otras épocas del año.
Sin embargo, el mundo de la inversión ha evolucionado enormemente durante la última década, hoy los inversores disponen de muchas más alternativas que simplemente elegir entre bolsa o depósitos bancarios.
El crecimiento del private credit y del crowdlending ha abierto nuevas posibilidades para quienes buscan diversificar sus fuentes de rentabilidad y reducir su dependencia de los mercados tradicionales.
Plataformas como Maclear han contribuido a democratizar el acceso a este tipo de inversiones, acercando a los inversores particulares oportunidades que hasta hace relativamente poco estaban reservadas a grandes instituciones.
Al final, la pregunta no debería ser únicamente dónde invertir durante el verano, sino cómo construir una cartera capaz de funcionar razonablemente bien durante todo el año. Y para muchos inversores, combinar distintas clases de activos puede ser una forma mucho más inteligente de afrontar la incertidumbre que intentar adivinar qué hará la bolsa en los próximos meses. 👉🏼 Si quieres saber más sobre Maclear, visita su web oficial aquí.


